Una cama articulada permite elevar el respaldo, las piernas o ambos de forma independiente, lo que facilita tareas cotidianas —sentarse, comer, levantarse— y mejora la comodidad en personas con movilidad reducida o que pasan mucho tiempo encamadas. No todas las camas articuladas son iguales, y elegir bien evita gastar en funciones que no se van a usar o quedarse corto en las que sí hacen falta.
Tipos de accionamiento
Las camas articuladas manuales se ajustan con una manivela y son más económicas, pero requieren esfuerzo físico —normalmente del cuidador— cada vez que se cambia de posición. Las eléctricas se accionan con un mando y permiten ajustes finos sin esfuerzo, lo que resulta especialmente útil cuando la persona necesita cambiar de posición con frecuencia a lo largo del día o cuando quien cuida no puede hacer el esfuerzo físico de una manivela.
Número de secciones articuladas
Las camas más básicas solo elevan el respaldo; los modelos intermedios añaden la elevación independiente de las piernas, útil para mejorar la circulación o aliviar la presión en talones; y los modelos más completos incluyen también ajuste de altura general de la cama, lo que facilita mucho las transferencias con silla de ruedas o grúa. Cuantas más funciones, mayor precio, así que conviene decidir con criterio médico cuáles son realmente necesarias.
Tamaño y compatibilidad con el colchón
No cualquier colchón funciona bien sobre una base articulada: debe tener la flexibilidad suficiente para acompañar el movimiento de las secciones sin crear un ángulo incómodo en la zona lumbar. Muchos fabricantes venden el colchón junto con la base ya pensado para ese uso; si se reutiliza un colchón existente, conviene comprobar con el vendedor que es compatible con una base articulada antes de comprar.
Barandillas y accesorios de seguridad
Las barandillas laterales abatibles son casi imprescindibles en personas con riesgo de caída durante la noche, y conviene comprobar que se puedan bajar con facilidad para no dificultar la entrada y salida cuando la persona sí puede moverse de forma autónoma. Otros accesorios habituales son el trapecio de apoyo para incorporarse y las ruedas con freno, útiles si la cama necesita moverse de habitación en alguna ocasión.
Ayudas y financiación
Las camas articuladas eléctricas pueden estar cubiertas parcialmente por ayudas técnicas de la Ley de Dependencia o de algunas comunidades autónomas, especialmente cuando existe un informe médico o de terapia ocupacional que justifique la necesidad. Antes de comprar conviene consultarlo con los servicios sociales, porque el ahorro puede ser significativo frente al coste de un modelo eléctrico completo.